El escritor José Mercedes Gallardo presentó ayer su primer libro denominado Estibador en la Sala de Lectura de la Biblioteca Pública, Popular y Provincial Juan Hilarión Lenzi, en el marco de la XV edición de la Feria Provincial del Libro.
El autor contó acerca del nacimiento de su libro. “La idea de Estibador surgió hace cinco años atrás, mientras escuchaba el programa radial Contares, que se transmite en L.U.12 Radio Río Gallegos, conducido por Margarita Soto, todos los domingos de 10 a 12 horas, emisión que trata sobre los primeros vecinos que habitaron esta ciudad, específicamente gente que vivió durante las primeras décadas del siglo XX.
Así fue que me acerqué a Margarita y le propuse que hablase de los estibadores, ya que nadie se acodaba de ellos. ‘¿Por qué no me escribís algo?’, me preguntó. Y yo le escribí algo. Ella difundió aquel texto en tres emisiones y la verdad que tuvo una gran repercusión: llamaba mucha gente a casa, diciéndome que había tenido un abuelo, un padre que había sido estibador y que desgraciadamente nadie se acordaba de ellos. Incluso quedó claro que no pocos jóvenes ignoraban qué era un estibador. Posteriormente, la directora del diario Prensa Libre me pidió el escrito. Se lo dí con la intención de que extrajera los datos que le hicieran falta para hablar de este duro oficio de la estiba. Lo puso tal cual y lo dividió en tres entregas dominicales. Luego lo solicitaron las autoridades de la Universidad Nacional de la Patagonia Austral (U.N.P.A.) y el Circuito Histórico de la Casa Gregores.
También los investigadores del Archivo Histórico Municipal y los de Prefectura Marítima. Un día la directora de la Biblioteca Municipal, bibliotecóloga Laura Gauna, me solicitó estos escritos y yo con mucho gusto, me acerqué. Ahí nomás el escritor Pablo Lorenzo me propuso el proyecto de editar un libro. Me ayudó con el diseño gráfico y el ordenamiento del material. Y lo edité yo, con el único propósito de difundirlo gratuitamente en las escuelas y bibliotecas de nuestra Provincia”, concluyó.
ESTIBADOR
El estibador era un peón de playa. A comienzos de los años `50, Río Gallegos tenía unos 3.500 habitantes. El movimiento marítimo y portuario era tan febril que más de 500 personas se dedicaban a trabajar como estibadores en el puerto.
“En esa época todos los insumos para la población venían por vía marítima. No había rutas asfaltadas, como hoy día, lo que subía los costos del transporte. Los barcos fondeaban en el centro del estuario, y hasta ahí llevaban una chata a remolque y allí pasaban las mercaderías y con la marea alta la acercaban lo más posible a la playa, y cuando bajaba la marea ésta quedaba varada. En ese lugar se ponían tablones, para que los estibadores pudieran transitar, descargando.
No había límite de peso para los bultos; por ejemplo, si a uno le tocaba un bulto de 5 kilos, en buena hora, pero si tocaba uno de 100 tenías que llevarlo igual. Era un trabajo brutal. Algunos cargaban durante cuatro o cinco horas y no volvían más. Las distancias a recorrer eran, como mínimo, de cien metros y a veces hasta de ciento cincuenta metros y nunca se suspendía por mal tiempo; la mercadería tenía que descargarse y había seis horas para hacerlo, porque una vez que subía la marea ya no se podía seguir con el trabajo.
Dependíamos de la marea, así es que tanto se podía empezar con la descarga a las cuatro de la tarde, a las ocho como a la una de la madrugada. No había horario para ganarse el pan”, asegura el autor del libro Estibador. Cuentos y relatos basados en hechos reales.