Patrones y obreros, frente a frente. Los que mandan, y los que deben obediencia. La Canarias oficial de un lado, y la Canarias real en el otro lado.
Esto fue, en pocas palabras, lo que sucedió en el Puerto de la Luz. Un cara a cara de la democracia hipócrita en la que vivimos.
Esto fue, en pocas palabras, lo que sucedió en el Puerto de la Luz. Un cara a cara de la democracia hipócrita en la que vivimos.

